Cuando lo trans es malo: grasas trans y transgénicos

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A la hora de cuidar nuestra alimentación siempre se recomienda evitar la comida procesada, el alcohol, azúcar, los productos llenos de conservantes y colorantes y grasas saturadas y trans. Pero, ¿qué es eso de trans? ¿Es lo mismo que transgénico? No, no es lo mismo, pero ambas cosas son muy malas para la salud, sobre todo los transgénicos, alimentos de la nueva tecnología, de los que aún no se conocen los efectos a largo plazo de verdad.

Los alimentos transgénicos, son plantas y animales modificados genéticamente, por la mano del hombre, para crecer más rápido, ser más altos, más grandes e inmunes a enfermedades o agresiones externas, con el fin de mantener ritmos altos de producción y abastecimiento. Esto significa aportan genes o parte del adn de un ser vivo en otro para añadirle sus cualidades. Esto se da sobre todo en vegetales como el arroz, la soja o el maíz, y en muchos cereales en general.

Esto tiene sus ventajas y sus desventajas, aunque en principio pueda sonar todo muy oscuro. No sólo se utilizan estas técnicas para aumentar cosechas y vender más y más barato, sino que también sirve para evitar el abuso de los pesticidas ya que se crean plantas más resistentes, también se usa para favorecer ciertas cualidades naturales o saludables en estas, como por ejemplo, mayor valor nutricional de un alimento o cierto nivel de proteínas, vitaminas u hormonas. El problema de estas recodificaciones es que se hacen de manera masiva y para aumentar números de beneficio más que otra cosa, y que, por otro lado, no sólo pueden tener consecuencias insospechadas tras el consumo diario de estos alimentos (aún no se conocen porque que tan sólo se llevan realizando esta manipulación desde los años 70), sino que altera las circunstancias y condiciones del ecosistema y podría dañar también a la larga efectos en la naturaleza.

Las grasas trans de una comida, no obstante, no tiene nada que ver con un transgénico. Los ácidos grasos Trans (TFA) pueden darse de forma natural, aunque normalmente surgen en un plato debido a un tratamiento artificial de alguno de sus componentes. Este es la hidrogenación que busca solidifcar las grasas normales para dar consistencia a un producto y lo podemos hallar en las composiciones de bollos industriales, horneados ‘masivos comerciales’ y alimentos procesados y frituras, además de en mantecas y margarinas. Este ácido insaturado tiene el horrible efecto de destruir el HDL y concentrar el LDL, o lo que es lo mismo dar estabilidad al colesterol malo y reducir el bueno, lo que produce, como ya sabéis muchos problemas circulatorios, cardiacos, entre otras cosas.

 

Imagen| Vichata Kiatying-ANgsulee

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