El amor engorda

el amor engorda

El amor, y nos referimos en este caso al romántico, es un sentimiento precioso y que nos pone del revés y según un estudio además hace que engordemos. Pero no nos equivoquemos esta emoción no hace que ganemos calorías de forma espontánea, se trata de los hábitos que se desarrollan con la relación. ¿Quieres saber como ganamos esos kilitos de más?

Cuando una pareja descubre el amor lo hace a través de ciertos ‘rituales de cortejo’, que suponen citas con cenas, copas, dulces y que en mucho casos hace aumentar las salidas y la vida social. Esto hace que una persona en medio de este romance hasta que se convierte en novio o novia formal, pueda ganar una media de 4 kilos y medio. Esto se nota cuando ya la pareja ha pasado de la pasión primera y están más relajados, porque siguen saliendo, pero no se preocupan tanto por conquistar.

Por otro lado, según el estudio de la Sociedad Española de Obesidad hay otros factores más psicológicos que influyen en ello: cuando se está en proceso de búsqueda de pareja existe en un alto porcentaje gente con un menor apetito compulsivo, es decir, el picoteo sin hambre. Además las personas sin pareja mantienen más conciencia sobre su peso y lo vigilan más, y comen más sano.

A medida que la relación está en proceso de estabilizarse se pierde un poco esta dinámica, de vanidad o sensatez con nuestro cuerpo, y uno se relaja, come por comer. (También os recordamos que los besos más apasionados adelgazan)No obstante, esto también se acentúa, tanto en cuanto a la comida ‘nerviosa’ como la perdida de conciencia sobre nuestro peso, en procesos de ruptura donde, por ejemplo, se busca en los dulces, en el atracón, alcohol y tabaco la producción de la hormona de la satisfacción (dopamina) para sentirnos mejor.

Una vez que una pareja se estabiliza, la tranquilidad hace que uno no salga tanto y que se relaje y le importe menos su aspecto físico: según los encuestados cuando se encuentra a esa otra persona la importancia de los kilos de más pasa del 73%, que se preocupaba de ello cuando estaban ‘solteros’, al 68% de los que se controlan cuando están emparejados.

No obstante, cuando se asienta del todo el amor, aparecen otro hábitos que contrarrestan esto (o deberían) y que ayudan a comer mejor: ya no se sale tanto y se come más en casa, donde, en general, la comida es más. También realizar las comidas acompañado hace que se coma más relajado y más lentamente lo que ayuda a la digestión y a que se produzca antes la sensación de saciedad.

Estos datos se extraen de una encuesta hecha a 2134 personas, casi todas mujeres y la mayoría entre los 30 y 40 años, donde el 81% percibía esta clase de cambios de peso durante el enamoramiento. Todo esto no pasaría con una buena inteligencia emocional donde nosotros manejamos nuestras emociones y somos capaces de no difuminarnos o cambiar durante el enamoramiento o dejar que la ansiedad o los nervios nos dominen, ya que como hemos dicho otros momentos en los que engordamos son las rupturas y también con las discusiones.

Nuestra recomendación es que nunca perdáis la costumbre de realizar 5 comidas al día, que incluyan fruta y verdura, y que combatáis los excesos con alimentos depurativos o saciantes y con deporte, que mucho mejor si se practica en pareja.

Imagen|stockimages

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