La adicción a las compras

adictos a las compras

Con la llegada de diciembre se inicia la prenavidad y las compras que estas fiestas incluyen. De ahí que venga a la mente el ansía por comprar de forma desmedida o desear regalos sin fin. En cualquiera de los casos la emoción exagerada ante la compra puede llevar asociada un problema grave. Si esta acción genera una tensión y una satisfacción elevada que nos lleva a gastar por encima de lo necesario, sobre todo si lo que compramos es nuestro, y cambia nuestro animo generando un bucle de compras, puede ser el inicio de una adicción.

No es una broma, hoy en día el consumismo está tan instalado en el mundo moderno que se asume como normal, pero no lo es. Darse un pequeño capricho cuando uno está triste o decaído está bien, pero cuando necesitamos la compra para sentirnos bien, lo hacemos de forma compulsiva por encima de nuestras posibilidades, ahí tenemos una adicción. Una pista más: alguna vez habéis  huido de un plan perfecto o  sacado tiempo de la nada para comprar algo que realmente no os hacía falta y que al poco de comprarlo se os olvida y acumula junto a otras miles de cosas. Todos estos síntomas son los de un /a adicto/a a las compras.

No obstante, como muchas otras adicciones que ya hemos comentad0 (ortorexia, tanorexia, adicción al móvil), estas suelen ser muestras de otros problemas previos más graves. La ansiedad, baja autoestima, procesos obsesivos, o depresión se manifiestan de estas otras maneras que, aparentemente, apaciguan a la mente, que sin embargo, reproducen el mal a otra escala. Por supuesto todos estos parten de una clara falta de control de los impulsos y manejo de las emociones propias.

Como la adicción no genera satisfacción permanente, el vicio suele ir creciendo necesitando cada vez más de su ‘manía’ para reproducir la excitación y llenar el vacío, esto produce al mismo tiempo una sensación de culpabilidad que aumenta la ansiedad o el trauma base.

Este mal se da especialmente entre mujeres y hombres de 30 ó 40 años, aunque las nuevas tecnologías y el uso de redes sociales, donde uno es lo que muestra y tiene, además de las exigencias de estos elementos modernos que se quedan obsoletos o anticuados enseguida ha dado lugar a nuevos adictos más jóvenes y sin necesidad de moverse de casa e ir a las tiendas físicas.

Normalmente esta adicción, como cualquier otra, es difícil de tratar, ya que el sujeto en cuestión no reconoce la conducta irracional. Cómo las secuelas no son físicas, el deterioro personal es menos obvio y visible para el enfermo, por lo que la ayuda de familiares y amigos suele ser fundamental (aunque la ‘bancarrota’ suele forzar el proceso personal de tomar conciencia ). Por tanto, un paso necesario para el tratamiento suele ser el reconocimiento de la misma, a partir de lo que se recomienda terapia profesional con un psicólogo o psiquiatra.

Imagen | Tungphoto

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