La relación entre las hemorroides y el levantamiento de pesas: correlaciones, prevención y cura

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Entre los consejos que se dan a personas con hemorroides, está el de la práctica de actividad física regular y continua que, combinada con una dieta rica en fibras naturales, permite al intestino “trabajar” con normalidad y, por tanto, resolver los problemas digestivos e intestinales.

Sin embargo, no todos los deportes son iguales cuando se trata de la prevención de las hemorroides y el cuidado de los problemas existentes. De hecho, hay actividades físicas que, por su propia naturaleza, afectan de forma muy significativa a las estructuras anatómicas que se encuentran en la desembocadura del ano; hoy, entre otros, nos centramos en concreto en deportes de fuerza como la halterofilia, las pesas potencia, el culturismo y similares.

Muy populares, sobre todo entre hombres, los ejercicios para incrementar tanto la fuerza como la masa muscular deben basarse en lo que se denomina “colar” (o contener la respiración después de la inhalación con el fin de crear una alta presión en el interior del abdomen) para ser realmente efectivos. La contracción de los músculos del diafragma y abdominales mantiene el torso rígido y permite realizar sin riesgo para la espalda ejercicios como sentadillas, peso muerto u otros con cargas pesadas: por lo tanto es una técnica fundamental e imprescindible para estas disciplinas.

Sin embargo estas contracciones a la vez poseen un efecto perjudicial para las hemorroides delicadas, pues al incrementarse la presión intraabdominal se deriva en una hinchazón progresiva que termina en los bien conocidos problemas de sangrado, dolor y malestar intenso. Ello no significa que haya una relación directa causa-efecto entre la halterofilia y las hemorroides; más bien, lo que significa es que aquellas personas que posean antecedentes o muestren predisposición a sufrir esta condición, deberán tener en cuenta el incremento del riesgo que implica la práctica de estos deportes.

En presencia de hemorroides abiertas, es pues casi inevitable que tarde o temprano estos deportes terminen por empeorar la situación. ¿Cómo lidiar con el problema? Lo mejor es buscar consejo médico, sin confiar en absoluto en remedios caseros de dudosa credibilidad o valor científico, ni en los entrenadores y sus vagos consejos ya que, por muy profesionales que sean en lo suyo, no poseen los conocimientos ni la formación debida en el campo médico y digestivo. Sólo un especialista puede diagnosticar el problema, determinar su gravedad y proponer una solución realmente eficaz para curarlo.

Para casos más complejos, la buena noticia es que el renunciar a la halterofilia no es la única solución: gracias a THD Doppler, el método quirúrgico mínimamente invasivo contra las hemorroides, la condición proctológica del paciente puede revertirse a la normalidad mediante un enfoque conservador y de bajo impacto físico. THD Doppler se basa en desarterialización de las hemorroides (desinflándose, por tanto), y su eventual reubicación en caso de prolapso todo ello se traduce en un retorno a la normalidad y, muy probablemente, también a la práctica de su deporte favorito en tiempo rápido.

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