Los beneficios de la siesta

Beneficios de la siesta

Aunque en algunas ocasiones puede parecer una expresión de pereza o un síntoma de agotamiento, ciertos estudios aseguran que echarse una pequeña siesta nos ayuda a rendir más y a estar más sanos. De hecho, mientras no nos pasemos de tiempo este breve descanso, que no llega a ser un sueño profundo, puede aportar varios beneficios a nuestra salud.

El caso es que cuando somos pequeños la siesta es obligatoria para descansar y para tranquilizar a los bebés, para mejorar su desarrollo neurológico y su crecimiento, sin embargo cuando somos mayores todo es una vorágine de actividad, lo cuál no hace que funcionemos ni más ni mejor. De hecho, también es una práctica habitual, y recomendable, en los ancianos para repartir mejor sus energías a lo largo del día.

¿Cuanto hay que dormir para que esta cabezadita sea buena? La media establecida de una siesta sana es de 10 a 20 minutos, aunque hay defensores de la turbo siesta que establecen que con 6 minutos basta para relajarnos. En la NASA recomiendan 26 minutos de sueño, tras haber observado mejoras de más de un 30% en el rendimiento y estado de alerta  en los controladores aereos y pilotos que iniciaron esta practica.

Esto hace que el cerebro descanse y aumente a  su capacidad creativa respecto a un horario normal de trabajo sin descansos. de ahí que haya hasta estudiosos que recomienden este hábito dentro de una jornada laboral. ¿Os lo imagináis?

Por otro lado dormir este breve tiempo después de comer ayuda a mejorar nuestra salud cardiovascular, ya que reduce nuestra tensión y la presión arterial y, por tanto, los peligros de padecer un infarto. También evita el estrés y la ansiedad, lo que también disminuye el envejecimiento y aumenta nuestra belleza natural.

En contra de lo dicho normalmente está relajación muscular puede favorecer la digestión, aunque sugerimos siempre no tumbarse completamente sino mejor dormir sentado o ligeramente recostados si hemos hecho una comida pesada.

Evidentemente mejora nuestro ánimo, no sólo porque dormir es un placer, sino porque es un break excelente y una medida de alivio. Nos hace menos irritables y elimina la somnolencia causada por los madrugones y por la digestión (ya que toda la sangre se redirige  del sistema nervioso al sistema digestivo). Eso sí, como ya hemos dicho el pasarnos de la media hora recomendada puede causar el efecto contrario y despertar con peor humor y con ganas de dormir aún más.

Imagen | Ambro

 

 

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