Agnosia: confusión de los sentidos

Agnosia: confusión de los sentidos

Ante el estreno de la película “Agnosia” a principios de noviembre descubrimos una patología neuropsicológica que para la mayoría de nosotros era desconocida hasta el momento. De hecho, probablemente ninguno de los espectadores que acudió a las salas de cine sabía de nadie que estuviera aquejado de agnosia… hasta que se vio envuelto en la trama de la historia.

En concreto, se trata de una enfermedad que afecta a la capacidad de percepción, no exactamente a los sentidos en sí mismos. De hecho, los pacientes que la sufren no manifiestan un problema real en su sistema visual o auditivo, sino más bien complicaciones a la hora de interpretar los estímulos del exterior por parte del cerebro.

Particularmente, se trata de un trastorno que los expertos catalogan como asociativo; puesto que el cerebro pierde la capacidad de concederle “significado” a lo que llega desde los sentidos (probablemente con motivo de una lesión). Por ello, muchos de los afectados no son capaces de distinguir si dos objetos son iguales, mientras que otros ni siquiera pueden captar visualmente sombras ni escuchar con claridad los sonidos.

En cualquier caso, esta enfermedad no sólo afecta a la vista o al oído; sino también al tacto o incluso al olfato; hasta el punto de que los aquejados no son capaces de percibir las texturas ni los aromas; y en el peor de los casos tampoco los cambios considerables de temperatura.

Evidentemente, la trascendencia de esta patología es más que evidente; sobre todo de cara a la vida cotidiana de los pacientes, cuya posibilidad de vivir con independencia se ve claramente afectada.

En definitiva, los problemas de coordinación y asociación que se producen en el cerebro constituyen una asignatura pendiente en cuanto a investigación científica, puesto que resulta muy difícil proporcionar una cura para los trastornos sensoriales, cognitivos y del lenguaje. Por tanto, esperemos que los expertos obtengan conclusiones definitivas de sus estudios, de manera que nos puedan ayudar a la hora de prevenir este tipo de dolencias. Desde luego, el cerebro sigue teniendo zonas inhóspitas que necesitamos descubrir…

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